Los Comechingones fueron los primeros habitantes del lugar. El asentamiento antiguo de Quisquisicate (unión de ríos) fue el paraje más poblado por la «gente barbuda», un rasgo físico que llamó la atención a los españoles que visitaron el lugar por primera vez. Esta raza de figura alta y espigada ostentaba una completa barba, vestían camisetas largas y se comunicaban en lengua sanavirona, además utilizaban un dialecto poco evolucionado el «henia» o «enin» y el camiare. Habitaban en chozas semisubterráneas, construidas sobre pozos al ras del suelo, con pequeñas entradas. La subsistencia la alcanzaban a través de la agricultura, la recolección de frutos, la ganadería y la caza. Esta zona surcada por sierras, mansos arroyos y ríos caudalosos fue convertida en encomienda a la llegada del español Juan de Mitre y a través de distintos propietarios se va conformando el casco de la Estancia Santa Leocadia. La estancia es comprada en remate público por Rudeciendo Manuel Paz, quien había nacido el 31 de Enero de 1830 y era hijo natural de Dolores Juarez Gigena y el Gral. José María Paz, quien dirigió las tropas unitarias contra las federales del Brigadier Juan Bautista Bustos en la Batalla de San Roque, librada en lo que hoy es el lecho del lago. A partir de 1880 se decide la construcción del Dique San Roque y una gran parte de las tierras de la estancia son expropiada por la provincia. Una vez conformado el lago, el casco de la estancia se establece en el lugar que ahora ocupa el centro de Villa Carlos Paz. El Lago San Roque le proporciona a la villa una fisonomía turística que la hará famosa en todo el mundo. La estancia serán heredadas por Carlos Nicandro, hijo de Rudecindo, quien le imprimiría un sentido urbanizador. Las obras que se realizarán cambiarán para siempre la fisonomía del valle.
Comienza la urbanización
En 1907 se crea la escuela donde estudiarán los 14 hijos de Carlos N. Paz, fruto del casamiento con Margarita Avanzzatto. También se construye el canal de riego desde el barrio El Canal hasta la costa del lago (actual calle Gobernador Alvarez) que permitía el riego de los numerosos sembradíos del valle. En el pequeño caserío se destaca el "Establecimiento Las Margaritas" (actual calle General Paz y Lisandro de la Torre), ese nombre se lo coloca en homenaje a su esposa y a su hija. Ya estaba inaugurado el Dique San Roque y en ese sector sur de la estancia había dos puentes construidos en 1889; el puente viejo o Central -hoy Ezio Armando Carena- y el Puente Negro en Villa del Lago. Así el antiguo paraje "San Roque" o "Los Puentes" se conforma como ciudad denominada "Pueblo de Carlos Paz " del departamento Punilla, pedanía San Roque, en el año 1913, según un plano ampliamente difundido, donde se detallan 30 manzanas separadas por el río San Antonio. Si bien no hubo un acta que testimoniara la fundación, se adopta la fecha del 16 de Julio de 1913 que consta en este plano. En el año 1921 se radica en la zona el Dr. Enrique Zárate que inicia el primer emprendimiento urbanístico que llama Villa del Lago, construyendo sobre grandes espacios 10 magníficas residencias que aún sorprenden en nuestros días. Con el correr del tiempo, hacia 1930, se fue produciendo la división de los campos a través de los herederos y comenzó de esta forma la llegada de capitales y la creación de loteos. En adhesión a los festejos celebratorios del Trigésimo Segundo Congreso Eucarístico Internacional, que se celebró en 1934 en Capital Federal, se dejó inaugurada la monumental Cruz de 12 Mts. de altura, construida en hormigón armado y cuyos materiales fueron elevados a la cima de la sierra a lomo de mula. El turismo, gracias al auge del automóvil, comienza a crecer en cantidad de visitantes y los hoteles aumentan en número y calidad, iniciándose un proceso que ya no se detendría. La prueba de este crecimiento se hizo palpable en 1955 cuando queda inaugurada la Aerosilla, una telesilla que lleva hasta la cumbre de unos de los cerros que limita la ciudad. Tres años después, el 25 de mayo de 1958 se construye el reloj Cucú más grande del mundo, con el apoyo técnico de europeos llegados para radicarse en la Villa. Al aumentar el caudal de turistas, las empresas y pequeños capitales acuden masivamente a cubrir los servicios y así llegamos a nuestros días en que Villa Carlos Paz se muestra como una de las tres ciudades turísticas más importantes de la República Argentina. El magnífico clima con las cuatro estaciones bien definidas, las bellezas naturales y la infraestructura aportada por el hombre, convierten a este lugar en un punto de concentración turística digno de ser disfrutado todo el año. Fuera de la época veraniega, llegan a la ciudad contingentes estudiantiles, de la tercera edad y el turismo propio de los congresos y convenciones, que encuentran un excelente espacio a orillas del lago y todos los servicios que brinda la hotelería y la gastronomía. Complejos de entretenimiento para todas las edades y un frenético ritmo nocturno con Casino y centros bailables coronan la oferta turística de Villa Carlos Paz. En la actualidad la ciudad cuenta con 66.000 habitantes y es una de las de mayor índice de edificación anual, lo que hace que se vuelva siempre cambiante y novedosa para aquellos que no la visitan asiduamente.