A fines del siglo XIX, las pujantes condiciones demográficas y el desarrollo de la producción agrícola-ganadera de la ciudad de Córdoba y su zona de influencia, exigieron la construcción de un sistema de provisión y distribución de agua potable, que contemplara las necesidades locales. Esto motivó que el por entonces gobernador de la Provincia, doctor Miguel Juárez Celman, encomendara a los ingenieros Carlos Cassaffousth y Eugenio Dumesnil un estudio sobre las posibilidades hidrográficas de la zona, especialmente referidas al río Suquía, del que eran tributarios los ríos Cosquín y San Roque. Las tareas comenzaron en marzo de 1884 y finalizaron en setiembre de 1886. Las conclusiones fueron que para satisfacer la necesidad de agua para la Capital, había que llevar a cabo cuatro obras fundamentales: un dique monumental; otro pequeño, en Mal Paso (actualmente el lugar se llama Dumesnil) y dos canales maestros para distribuir el agua en las sierras. Para realizar la obra la provincia le expropia a Don Rudecindo Paz 226 hectáreas. El director de la obra fue el Ing. Carlos Adolfo Cassaffousth y el contratista fue Juan Bialet Massé quienes pusieron en juego sus capacidades, bienes y prestigio para realizar esta obra. En la localidad que luego llevaría su nombre, Bialet Massé construyó la Fábrica de Cales y Cementos "La Primera Argentina", donde se quemaría la cal utilizada en la construcción del dique. Ese horno, designado monumento histórico, aún se conserva a la altura del kilómetro 757, de la ruta nacional 38. Las obras demandaron el continuo esfuerzo de más de 3.000 obreros, que en tres años terminaron el dique San Roque, que fue inaugurado el 12 de abril de 1890 por el gobernador Miguel Juárez Celman. Por aquella época, el dique San Roque fue el mayor del mundo, pues su embalse albergaba 250 millones de metros cúbicos de agua. La construcción del dique tocó intereses políticos, religiosos, y también económicos, vinculados al negocio de importación de cal. Para su construcción se utilizó cal hidráulica de la zona, la cual era de una resistencia similar, y de un costo mucho menor a la inglesa, que habitualmente se empleaba. Por ser la primera vez que se empleaban cales cordobesas en una obra de esa magnitud, se dudó de la estabilidad del dique y de su resistencia a las crecientes de los ríos. Se decía que el dique podía ceder en cualquier momento, y en ese caso la ciudad de Córdoba desaparecería bajo las aguas. Por este motivo, Cassaffousth y Bialet Massé fueron encarcelados, acusados de malversar caudales públicos y de poner a la población de Córdoba en peligro. El hecho de que se decidiera no derrumbar el dique inmediatamente, confirmaba la injusticia cometida contra ambos y cada nueva creciente reforzaba esa verdad. Pero la demostración máxima debió aguardar medio siglo. Al construirse un nuevo dique en 1944 (para modernizar el sistema de vertederos), se dinamitó al viejo y hubo parte del muro que resistió la explosión. El original subsiste a 150 metros del actual, el cual embalsa, hasta nivel del vertedero, 200 Hectómetros Cúbicos. El Original también embalsaba 200 Hm3, ya que ambos vertederos están a similar cota referidas al nivel del mar. El actual preve contener y controlar hasta 150 Hm3 en el caso de crecientes. El original solo preveía control sobre unos 30 Hm3.